¿Sabes vender tu producto?

¿Nunca te ha pasado de ir a una tienda a comprar, por ejemplo, un producto eléctrico y el vendedor únicamente te ha explicado solamente las características del producto?

Que si un microondas tiene 1.500 watios de potencia, que tiene posibilidad de descongelar, que si está disponible en tal o cual color, etc…  Que si aquel otro tiene 2.500 watios, que solo está disponible en blanco pero nos hace un 10% de descuento, y así con varios modelos…

Y, al final, compramos el que mejor nos parece: por marca, por precio o por diseño. Y sucede, a menudo, que lo que hemos comprado tiene demasiadas opciones que nunca utilizaremos o, por el contrario, echamos a faltar una opción que nos interesaba.

Recuerdo cuando empecé hace tiempo con la consultoría que, cuando alguien me preguntaba en algún Networking, Ferias, Congresos, Foros o una simple presentación con alguien que qué es lo que hacía, pues contestaba: “soy asesor en marketing”. Mi interlocutor se me quedaba mirando un momento, asentía con la cabeza y ahí mismo acababa la conversación y mis posibilidades de tener un nuevo prospecto o cliente.

¿Por qué?

Porque mi frase (o, si lo prefieres, mi presentación de mi profesión) no respondía a la pregunta mental que el otro se hacía: “¿Qué hay aquí para mí?” (Pregunta que, consciente o inconscientemente, nos hacemos todos cada vez que alguien se presenta).

Ahora, cuando me preguntan, respondo: “Ayudo a las pequeñas empresas a que tengan más clientes y más ventas”.

¿Y sabes qué?, mi interlocutor se me queda mirando fijamente y no tarda ni dos segundos en preguntarme: ¿Y cómo lo haces? Muy a menudo, la conversación sigue y acabo con tarjetas de visita en el bolsillo y una misma frase: “llámame mañana y hablamos”.

¿Qué pasó?

Pues que no describo lo que hago (eso realmente no le importa a nadie) sino que describo los beneficios que mis clientes obtienen al trabajar conmigo y esto hace sonar la “campana” en la mente de los demás diciéndose a sí mismos: “esto me interesa para mi empresa”.

Evidente, ¿no?.

Pues ahora te pido que, con toda la sinceridad de un auto-análisis, reflexiona la forma con que te presentas, la forma con que presentas tus productos o servicios.

Estoy convencido de que te vas a sorprender al darte cuenta de la evidencia: estás presentando características!!!!

No se obtiene el mismo resultado si, al vender un automóvil, por ejemplo, vendemos sus características que si vendemos la facilidad de conducción o seguridad de los ocupantes.

Un perfume no se vende por su composición, se vende por aromas y, sobretodo, por sensaciones (si no me crees, fíjate en el próximo anuncio que veas de un perfume emitido por cualquier cadena de televisión).

Uno no vende alarmas, vende seguridad para la familia en su hogar.

Uno no vende productos macrobióticos, vende salud alimentaria.

Uno no vende un corte de pelo, vende presencia.

Y así podríamos seguir…

Entonces pregúntate: “¿Qué vendo yo: características o beneficios?”

Y ve la manera de cambiar tus presentaciones.

Comprobarás como aumenta el ratio de interés de tu interlocutor y tus ventas aumentarán.

“¿Pero yo no veo la manera de cambiar mi presentación de mi producto/servicio?”

Contáctame, te ayudaré a cambiar tus características por beneficios para tus clientes (¡¡…y éstos, y tu caja, te lo agradecerán!!).

 

Si necesitas ayuda, cuenta conmigo.

Si tienes dificultades para obtener más clientes y más ventas vendiendo tus productos, te puedo ayudar.

Te asesoro personalmente con estrategias y tácticas exclusivas para tu negocio y tus productos

¿Hablamos?

 

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